El dolor no entiende de rentas
Tras diez días desde la fatal tragedia sufrida en el país donde hasta ahora nacía el sol y ver las reacciones del pueblo japonés y del resto, algo tengo que decir al respecto.
Quien me conozca sabrá la pasión que desata en mi la cultura japonesa, y la admiración y el respeto a los ajetreados y humildes habitantes de este país azotado continuamente por tantos desastres geológicos debido a su situación geográfica. Así que puede que mi opinión tienda a la parcialidad y a una valoración subjetiva del asunto que abordaré.
Para entrar en contexto, a día de hoy se conoce el fallecimiento de unas 8.400 personas y unas 13.000 más que siguen desaparecidas. Se estima que el número aumente a medida que pasen los días.
Por otra parte, en el perímetro de seguridad de la central nuclear de Fukushima han sido evacuadas unas 20.000 personas por riesgo de contaminación a raíz del accidente nuclear provocado por el terremoto y posterior tsunami. Mientras, los trabajadores de la central siguen con sus esfuerzos por evitar que la situación se agrave e intentar contener las fugas radioactivas.
Pero aquí no acaba la tragedia. Alrededor de 450.000 personas se encuentran en refugios improvisados donde se les ofrece comida, atención médica y psicológica. De todas estas personas, la mayoría son gente anciana, que debido a las bajas temperaturas que viven en estos momentos y a la falta de fuentes de energía, medicinas y alimentos corren grave peligro.
Aun así parece que el hecho de haber pasado en un país que actualmente es la tercera potencia mundial tan solo ha movido iniciativas de recaudación poco exitosas y otras muchas, que gracias a la creatividad de algunos, mucha difusión. Pero ¿Japón se merece menos ayudas que otros países que las han necesitado y actualmente siguen sumidos en la miseria? Es evidente que no podemos ayudar a todos los necesitados, y menos cuando aquellos que pueden hacerlo no piensan en algo más que llenar sus arcas. ¿Cómo actuar entonces?
Pienso que cuanto más tienes, más puedes perder, pero los japoneses no lo tienen muy difícil para salir de esta y otras muchas que les vendrán. Están preparados para lo peor, y sin ir más lejos, en estos días de incertidumbre se han seguido registrando otros sismos de hasta 6,5 grados en la escala de Richter sin afectar apenas en la vida cotidiana. ¿Siguen estando exentos de recibir ayudas?
Los más de medio millón de afectados no pertenecen precisamente a la altas clases sociales niponas, y por otro lado lo han perdido todo, estando igual o peor que lo puede estar cualquier otro damnificado por alguna catástrofe en un país menos desarrollado. Es difícil valorar la cantidad necesaria que necesita cada país pero tengo algo muy claro: Mi aportación tendrá más efectividad en este caso que en otros.
A lo lardo de las últimas décadas, la sociedad nipona ha hecho méritos para merecer eso y más. Y en esta ocasión concretamente, la organización y respeto mostrados por los afectados se merecen mis más sinceras felicitaciones.
Solo me queda decir que a veces los más fuertes también necesitan ayuda. Esperemos que todo vaya a mejor. También podéis hacer donaciones a Haití y a otros muchos lugares que podemos mejorar con un pequeño esfuerzo.




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